La jueza determinó que las pruebas presentadas a lo largo del juicio evidenciaron que “Ana María Castro fue expulsada violentamente del vehículo” y no hay otros responsables de ese crimen que Paul Naranjo y Julián Ortegón.

Para la jueza, el motivo del crimen fueron los celos que les causaba que Ana María Castro Romero y Mateo Reyes se estuvieran besando en la parte trasera del vehículo.

De acuerdo con las pruebas recolectadas se estableció que la noche del 4 de marzo de 2020, la joven Ana María Castro Romero se encontraba en un establecimiento comercial en el norte de Bogotá con unos amigos, entre ellos Paul Naranjo Calvo y Julián Ortegón.

Se estableció que la madrugada del 5 de marzo, la víctima salió de ese lugar en compañía de los dos hombres y otro joven con los que había compartido toda la noche. Ana María Castro se ubicó en la parte trasera de la camioneta, mientras que Naranjo y Ortegón iban en la en la parte de adelante del vehículo.

Se logró demostrar que, el día de los hechos, Paul Naranjo bajó del automotor al acompañante de la mujer y, unos metros adelante, fue lanzada de la camioneta en pleno movimiento, en la Calle 80 con carrera 69. Un testigo que pasaba por el lugar informó lo ocurrido a la línea de emergencias 123 y, señaló que vio cómo Ana María Castro fue arrojada violentamente del vehículo y cayó con fuerza al suelo.

La víctima fue trasladada al Hospital de Engativá y, posteriormente, al Hospital Simón Bolívar, donde murió.

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